Espa–ol AP – JORGE LUIS BORGES
Actividades de comprensi—n de lectura
#13
Este
peque–o ensayo explica uno de los asuntos m‡s importantes para Borges: la pregunta de la
identidad. Aqu’, Borges explica la
dualidad en que se ve a s’ mismo.
Al
otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya
mec‡nicamente, para mirar el arco de un zagu‡n y la puerta cancel; de Borges
tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un
diccionario biogr‡fico. Me gustan
los relojes de arena, los mapas, la tipograf’a del siglo XVIII, las
etimolog’as, el sabor del cafŽ y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas
preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un
actor. Ser’a exagerado afirmar que
nuestra relaci—n es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda
tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas p‡ginas v‡lidas,
pero esas p‡ginas no me pueden salvar, quiz‡ porque lo bueno ya no es de nadie,
ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradici—n. Por lo dem‡s, yo estoy destinado a
perderme, definitivamente, y s—lo algśn instante de m’ podr‡ sobrevivir en el
otro. Poco a poco voy cediŽndole
todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinosa entendi— que todas las cosas
quieren preservar en su ser; la piedra quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en m’ (si
es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros
o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace a–os yo tratŽ de librarme de Žl y pasŽ de las
mitolog’as del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos
juegos son de Borges ahora y tendrŽ que idear otras cosas. As’ mi vida es una fuga y todo lo
pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No
sŽ cual de los dos escribe esta p‡gina.
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